El Ritmo de la Vida

"Miren esto... Aunque intenten quedarse rígidos, hay algo inevitable ocurriendo en esta sala. Para algunos es un leve movimiento de cabeza, para otros el pie que busca el suelo en silencio. Yo no les he pedido que bailen, y sin embargo, sus cuerpos ya respondieron."

(La música baja de volumen hasta apagarse)

[Orador]: "Muy buenas noches, directiva presente, estimados socios e invitados.
Hoy quiero empezar haciéndoles una pregunta seria... ¿Quién manda realmente en esta sala hoy? ¿Ustedes... o el ritmo?"

"Toda canción tiene un corazón que late en secreto. En la música lo llamamos BPM: Beats Per Minets, o latidos por minuto. Es la medida que determina la velocidad de un tema.
Pero la música no se escucha solo con los oídos... se escucha con la biología.
Nosotros nacimos con nuestro propio metrónomo interno: el corazón. En este instante, un corazón en reposo late a 60 pulsaciones por minuto. Cuando caminamos a paso firme sube a 115. Cuando nos apasionamos o corremos, supera las 130 o 140 pulsaciones.
La música nos domina porque conecta directamente con la velocidad a la que estamos viviendo. Déjenme mostrárselos en una escala real."

3. La Escalera de los BPM (2:15 – 4:40)

(Suena 8 segundos: "Gymnopédie No. 1" de Erik Satie — ~60 BPM)

[Orador]: "Sesenta latidos por minuto. El corazón dormido. La velocidad del descanso, de la calma y de la reflexión. Aquí el cuerpo se aquieta y la mente piensa."

(Cambio a 8 segundos: "Otra como tú" de Eros Ramazzotti — ~89 BPM)

[Orador]: "Ochenta y nueve latidos por minuto. El ritmo de bailar lento con la pareja. A esta velocidad se camina pausado, se escucha a la otra persona y el mundo exterior desaparece."

(Cambio a 8 segundos: "El Galeón Español" de Sonora Palacios — ~115 BPM)

[Orador]: "Ciento quince latidos por minuto. El paso firme. Nuestro cuerpo toma el control de invitar a bailar, aun que la respuesta sea un no"

(Cambio a 8 segundos: "Que te vaya bien" de Santaferia — ~123 BPM)

[Orador]: "Ciento veintitrés latidos por minuto. La cumbia que acelera. Aquí entra la pasión, la fiesta, el movimiento que ya no se puede frenar."

(Cambio a 8 segundos: "Charros para rato" — ~128 BPM)

[Orador]: "Ciento veintiocho latidos por minuto. La pista de baile encendida. La energía donde todos se mueven al ritmo de los charros de lumaco."

(Cambio a 8 segundos: "Guau dice mi perro" — ~140 BPM)

[Orador]: "¡Y ciento cuarenta latidos por minuto! El límite.... la velocidad donde el cuerpo no duda, solo ejecuta."

(Se apaga la música totalmente)

"¿Se dieron cuenta? En menos de 4 minutos, su estado de ánimo cambió seis veces sin que nadie los tocara."

"El ritmo es nuestro lenguaje más antiguo. El primer sonido que escuchamos en la vida no fue una palabra: fue el latido del corazón de nuestra madre. Estar vivos es estar en ritmo.
Sin embargo, estimables socios, el problema de hoy es que vivimos en una sociedad acelerada.
Queremos trabajar a ritmo de 140 BPM. Queremos resolver nuestros problemas a ritmo de cumbia desenfrenada y pretendemos descansar en un segundo. Exigimos a nuestra mente operar todo el día en el clímax... y se nos olvidó cómo sonar a 60 BPM.
¿El resultado? Gente agotada y mentes saturadas. La sabiduría de la vida no consiste en tocar la canción lo más rápido posible para llegar antes al final. El sabio no es el que siempre va a mil por hora; es el que domina el arte de cambiar de tempo."

"Si hoy sientes que la vida te sobrepasa, no le exijas a tu cuerpo 140 BPM. Regresa a los 60: haz una pausa, respira y escucha. Y si sientes que tu vida se estancó, sube la frecuencia, busca la pasión y vuelve a acelerar el pulso.
Estimados socios del club: a partir de esta noche, no permitan que el ruido externo decida la música por ustedes. Tomen la batuta de su propia vida, aprendan a escuchar su pulso interior y elijan su propio tempo."

(Suena de fondo nuevamente)

"Porque al final del día... ustedes deciden si van a bailar su propia canción o si van a dejar que el mundo les marque el paso. Buenas noches."